Qué es
Cuatro formas de energía y tres maneras de moverla. Cada signo es la mezcla de un elemento y un modo.
Fuego (Aries, Leo, Sagitario): la energía, el entusiasmo, la acción.
Tierra (Tauro, Virgo, Capricornio): lo concreto, el cuerpo, lo que se construye.
Aire (Géminis, Libra, Acuario): las ideas, la palabra, los vínculos.
Agua (Cáncer, Escorpio, Piscis): las emociones, la intuición, lo íntimo.
Cardinal (Aries, Cáncer, Libra, Capricornio): empieza. Fijo (Tauro, Leo, Escorpio, Acuario): sostiene. Mutable (Géminis, Virgo, Sagitario, Piscis): cambia y se adapta.
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De dónde viene
Los cuatro elementos vienen de la filosofía griega; la astrología los unió a los signos hace más de dos mil años.
Empédocles (siglo V a. C.) dijo que todo está hecho de cuatro «raíces»: fuego, tierra, aire y agua. Aristóteles les dio cualidades: caliente o frío, seco o húmedo.1
La medicina antigua (Hipócrates, Galeno) habló de cuatro humores y cuatro temperamentos: colérico, melancólico, sanguíneo y flemático.3
La astrología helenística agrupó los signos de cuatro en cuatro triángulos, las triplicidades, y los unió a los elementos. Ptolomeo ya distingue los signos que empiezan las estaciones, los «sólidos» y los «de dos cuerpos»: los modos.2
Siglo XX: Liz Greene relacionó los elementos con las cuatro funciones de Jung: intuición (fuego), sensación (tierra), pensamiento (aire) y sentimiento (agua).4
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Por qué significa eso
Porque los signos del mismo elemento forman un triángulo en el círculo, y cada modo marca un momento de la estación.
Cada elemento es un triángulo: sus tres signos están a 120° uno de otro, la distancia del trígono. Por eso se entienden.
Se alternan: fuego, tierra, aire, agua, y vuelta a empezar. Fuego y aire se consideraban activos; tierra y agua, receptivos.
Cardinal es el signo que abre cada estación (en un equinoccio o un solsticio). Fijo, el del centro, cuando la estación está en su plenitud. Mutable, el del final, cuando ya se prepara el cambio.
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Qué se sabe y qué no
Cuántos planetas tienes en cada elemento se cuenta. Que eso diga cómo eres se interpreta.
No son los elementos de la química: la tabla periódica tiene 118. Aquí son un lenguaje simbólico, igual que los humores, que la medicina dejó hace mucho.
Contar no es tan sencillo: cada autor da un peso distinto a cada planeta, así que el «balance» de una carta cambia según a quién sigas.
Un estudio que conviene conocer: en 1978, Mayo, White y Eysenck vieron que las personas de signos de fuego y aire se describían como más extrovertidas. Después se comprobó que el efecto desaparecía en quienes no sabían nada de astrología: la gente se parecía a lo que esperaba de su signo.5
No me creas: cuenta los tuyos y compáralo con tu vida.
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Cómo trabajarlo
Cuenta tus planetas por elemento y por modo: lo que te sobra lo usas sin pensar; lo que te falta, se entrena.
Cuenta en el Mapa del Origen en qué elemento y en qué modo están tu Sol, tu Luna, tu Ascendente, Mercurio, Venus y Marte.
Pregúntate: ¿qué elemento me sobra? ¿Cuál echo de menos? ¿Empiezo mucho y no acabo (cardinal), me cuesta cambiar (fijo) o cambio demasiado (mutable)?
Si te falta fuego, mueve el cuerpo y empieza algo. Tierra, rutinas y naturaleza. Aire, habla, lee, escribe. Agua, date permiso para sentir y dilo.
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Fuentes
Para que lo compruebes tú.
Empédocles, fragmentos (siglo V a. C.), y Aristóteles, Sobre la generación y la corrupción, libro II: los cuatro elementos y sus cualidades.
Citada en el paso II
Ptolomeo, Tetrabiblos (siglo II), libro I: las triplicidades y los tipos de signos.
Citada en el paso II
Galeno, Sobre los temperamentos (siglo II).
Citada en el paso II
Liz Greene, Relating (1977): los elementos y las funciones de Jung.
Citada en el paso II
Mayo, White y Eysenck, Journal of Social Psychology (1978), y Hans Eysenck y David Nias, Astrology: Science or Superstition? (1982).
Citada en el paso IV
Nakkai
