Nakkai
EntrarTu mapa
Símbolo: Escuchar con cuidado

Biblioteca · La música

Cuándo ayuda y cuándo empuja malEscuchar con cuidado

La música puede ayudar y también puede dejarte dando vueltas a lo mismo. Lo que cambia es cómo la escuchas y qué haces después. Aquí tienes lo que dicen los estudios, lo que no se sabe y tres señales para parar un rato. Nadie te manda nada: tú decides.

Estrella 25 de 756 minutos6 pasos6 fuentes

Cómo trabajarlo La práctica, a un toque.

Al final de cada paso puedes marcar si te suena, si no te cuadra o si no lo sabes. Se queda solo en este dispositivo.

Leer
Tu página0
MedidoSe puede comprobar.
No cuadraSe dice como un hecho, pero lo que se sabe no lo respalda.

Qué es

Cuándo la música te ayuda y cuándo te deja dando vueltas a lo mismo. Lo que cambia es cómo la escuchas y qué haces después.

  • Esto es para conocerte, no es un tratamiento. Tú decides cómo cuidarte, y aquí te ayudamos en todo lo que podamos. Y si en algún momento sientes que no te está sirviendo, o que te pesa demasiado, no estás solo: un médico o un psicólogo también pueden acompañarte.

  • Qué es esta página: no es una lista de canciones buenas y malas ni un permiso. Es lo que se sabe de cuándo la música ayuda y cuándo empuja mal, con su fuente.

  • Lo que cambia: no es tanto la canción como la manera de escucharla y lo que haces después: si la pones muchas veces seguidas, si te deja dando vueltas a lo mismo o si te acompaña (lectura nuestra, a partir de los estudios de abajo).

¿Te suena esto?

De dónde viene

De los estudios sobre la rumiación (repetir la misma idea sin avanzar) y el ánimo, y de los que miden lo que hacen las letras.

  • La rumiación: darle vueltas a lo mismo sin avanzar. Es lo que miraron Garrido y Schubert (2015) en personas con tendencia a rumiar, con 175 estudiantes.1

  • Cómo se usa la música: Stewart y otros (2019) hablaron con 7 jóvenes con tendencia a la depresión sobre cómo usan la música para regular su ánimo.3

  • Lo que hacen las letras: Anderson y otros (2003) y Greitemeyer (2009) midieron, a corto plazo, qué pasa después de oír canciones con letras violentas o solidarias.4,5

  • El desahogo: Bushman (2002) midió qué pasa cuando te desahogas pensando en quien te enfadó. No es un estudio de música, pero habla de lo mismo: darle vueltas.6

¿Te suena esto?

Por qué hay que cuidarla

Porque una canción que te gusta no siempre te sienta bien: en quien tiende a rumiar, la música triste elegida empeoró el ánimo aunque gustaba. Y las letras empujan, en los dos sentidos.

  • La música triste elegida: en personas con tendencia a rumiar, escuchar música triste elegida por ellas empeoró el ánimo, aunque les gustaba (Garrido y Schubert, 2015: 175 estudiantes).1

  • Las letras empujan: las violentas subieron los pensamientos agresivos y la hostilidad a corto plazo (Anderson y otros, 2003) y las solidarias subieron la ayuda (Greitemeyer, 2009; sin comprobar: solo hemos visto el resumen de la copia del autor). Son estudios con estudiantes.4,5

  • Lectura nuestra: la letra no es neutra. Una que repite lo que ya te daba vueltas puede dártelas otra vez, y una que te acompaña puede ayudarte. No hemos encontrado un estudio que lo mida con canciones concretas.

¿Te suena esto?

Qué se sabe y qué no

Se ha medido que cómo escuchas importa, con pocas personas. Y que desahogarte rumiando te calme es una idea que no se sostiene.

  • Medido

    Lo que se mide: en 418 adolescentes, las chicas que afrontaban «evitando» con la música tenían más depresión, y los chicos que afrontaban «desde la emoción», también. Solo es una asociación: no dice qué causa qué (Miranda y Claes, 2009).2

  • Medido

    Lo que se mide: en un estudio de 7 jóvenes, que la música les ayudara o no parecía depender de cuánto se daban cuenta de lo que hacían con ella (Stewart y otros, 2019). Es un modelo, no una prueba.3

  • No cuadra

    Lo que no cuadra: «Escuchar tu tristeza te desahoga». En personas con tendencia a rumiar, la música triste elegida por ellas empeoró el ánimo, aunque les gustaba (Garrido y Schubert, 2015). Y desahogarse rumiando tampoco calmó la ira en un experimento: golpear un saco pensando en quien te enfadó dejó a la gente más enfadada (Bushman, 2002; no es de música).1,6

  • Lo que no se sabe: cuánta música triste es demasiada, si pasa lo mismo fuera del laboratorio y qué pasa con canciones concretas. No hemos encontrado estudios que lo midan.

¿Te suena esto?

Cómo escucharla con cuidado

Tres señales para parar un rato y lo que puedes hacer. Son nuestras, no salen de un estudio.

  • Tres señales para parar un rato: la pones muchas veces seguidas y cada vez sales peor; la letra repite lo que ya te daba vueltas; notas que te hunde en vez de acompañarte. Son lectura nuestra, no salen de ningún estudio.

  • Lo que puedes hacer: cambiar de música, quedarte un rato en silencio, moverte un poco o hablar con alguien. Puedes parar sin explicarte (lectura nuestra).

  • Fíjate en lo que haces con ella: darte cuenta de si la música te ayuda o te deja dando vueltas es lo que, según el estudio de 7 jóvenes, parece marcar la diferencia (Stewart y otros, 2019; un modelo, no una prueba).3

  • Probarlo: Tres escuchas te deja mirarlo con una canción tuya, sin prisa.

  • Letras duras: hay canciones con letras violentas, como las de los estudios de Anderson y otros (2003). Aquí no se esconde: tú decides qué escuchas y cómo.4

  • Esto es para conocerte, no es un tratamiento. Tú decides cómo cuidarte, y aquí te ayudamos en todo lo que podamos. Y si en algún momento sientes que no te está sirviendo, o que te pesa demasiado, no estás solo: un médico o un psicólogo también pueden acompañarte.

¿Te sirve esto?

Fuentes

Para que lo compruebes tú, con lo que está sin comprobar a la vista. De todos hemos visto el resumen, no el artículo entero.

  1. Garrido y Schubert, «Music and people with tendencies to depression», Music Perception 32(4):313-321 (2015): 175 estudiantes.

    Citada en los pasos II, III y IV

  2. Miranda y Claes, «Music listening, coping, peer affiliation and depression in adolescence», Psychology of Music 37(2):215-233 (2009): 418 adolescentes.

    Citada en el paso IV

  3. Stewart, Garrido, Hense y McFerran, «Music use for mood regulation: self-awareness and conscious listening choices in young people with tendencies to depression», Frontiers in Psychology 10:1199 (2019): 7 jóvenes, entrevistas.

    Citada en los pasos II, IV y V

  4. Anderson, Carnagey y Eubanks, «Exposure to violent media: the effects of songs with violent lyrics on aggressive thoughts and feelings», Journal of Personality and Social Psychology 84(5):960-971 (2003).

    Citada en los pasos II, III y V

  5. Greitemeyer, «Effects of songs with prosocial lyrics on prosocial thoughts, affect, and behavior», Journal of Experimental Social Psychology 45(1):186-190 (2009): visto solo el resumen de la copia del autor (sin comprobar).

    Citada en los pasos II y III

  6. Bushman, «Does venting anger feed or extinguish the flame? Catharsis, rumination, distraction, anger, and aggressive responding», Personality and Social Psychology Bulletin 28(6):724-731 (2002).

    Citada en los pasos II y IV

Tu página · Escuchar con cuidado

Lo que has marcado, solo para ti. La estrella se llena con tu respuesta de «Antes de leer» y una marca en cada paso, del I al V.

Todavía no has marcado nada. Mientras lees, toca «Me suena», «No me cuadra» o «No lo sé» al final de cada paso. Aquí se junta todo.

Se queda solo en este dispositivo. No se envía ni se guarda en ningún servidor.

Para seguir