Doce imágenes que se repitenLos símbolos del sueño
Toca una y verás qué dice cada autor, qué se ha medido, lo que no cuadra y una pregunta para ti.
Son imágenes que mucha gente sueña: el agua, caer, volar, los dientes, la casa, que te persigan, la muerte, la serpiente, ir desnudo, un examen, llegar tarde o perderse, y un bebé. Cada ficha pone lo que dijeron Artemidoro (siglo II), Freud (1900), Jung (en textos de 1909 a 1928) y la ciencia de hoy, y deja la línea sin poner cuando esa mirada no trata la imagen o no hemos podido comprobarla en su texto. Los porcentajes salen de un solo estudio con 1.190 personas de un barrio de Xi'an, en China, de unos 20 años de media (Li y colaboradores, 2023). Es una muestra joven y china: en otros lugares y edades los porcentajes pueden cambiar. Al final de cada ficha hay una pregunta para ti.
Imagen del sueño
El agua
Qué se ve
Nadar, caer al agua, el mar, un río o una inundación.
Artemidoro
Artemidoro (siglo II) desaconseja soñar que nadas: para él anuncia peligro o enfermedad, y en un río o un lago, el mayor peligro, aunque es mejor salvarse nadando que ahogarse. Un río claro que entra en casa anuncia la visita de alguien rico; uno turbio, a un enemigo.
Freud
Freud, en ediciones posteriores de su libro de 1900, lee los sueños de tirarse al agua como sueños de nacimiento, dándoles la vuelta (salir del agua es nacer); remite a Rank (1909) para los mitos de nacer del agua, y atribuye los de nadar, en parte, a recuerdos infantiles de mojar la cama.
Jung
Jung escribió en 1912, en un libro sobre mitos, que el sentido materno del agua es de lo más claro de la mitología: de ella sale la vida. Habla de mitos, no da una regla para leer sueños.
Lo que se ha medido
El 28,5 % recordaba haber soñado que nadaba y el 28,3 %, una inundación o un tsunami (Li y colaboradores, 2023).
Lo que no cuadra
Las encuestas miden cuánta gente sueña con agua, no qué significa. Y las lecturas chocan: peligro para Artemidoro, nacimiento para Freud, la madre en los mitos para Jung. Ninguna es un resultado medido.
¿El agua del sueño te sostenía, te cubría o te arrastraba?
Fuente: Artemidoro de Daldis, Onirocrítica (siglo II), libro I, capítulo 64, y libro II, capítulo 27, en la traducción alemana de Friedrich S. Krauss (1881); Sigmund Freud, La interpretación de los sueños (1900, con añadidos de ediciones posteriores), capítulo VI, apartado E («La representación por símbolos en el sueño. Otros sueños típicos»); Carl G. Jung, Transformaciones y símbolos de la libido (1912), en la traducción inglesa de Beatrice M. Hinkle, Psychology of the Unconscious (1916); Li y colaboradores, «The relationship between typical dreams and mental health of residents in village-in-city», Sleep Medicine: X (2023).
Imagen del sueño
Caer
Qué se ve
Caer al vacío, tropezar o sentir que el suelo desaparece.
Artemidoro
Artemidoro (siglo II) pone caer por un precipicio entre los sueños malos por los dos lados: desagradables al soñarlos y en lo que traen, porque el ánimo con que te deja el sueño, escribe, acaba pasando también en la vida.
Freud
Freud (1900) liga los sueños de caer y de volar con los juegos de movimiento de la infancia (que te lancen al aire, que te balanceen), donde el placer se vuelve angustia, y admite que no los explica del todo. En las mujeres, escribe, caer suele expresar ceder a una tentación erótica.
Lo que se ha medido
Caer fue el sueño más recordado: el 48,1 %. Fue el más frecuente tanto entre quienes daban síntomas de malestar en un cuestionario de salud mental (el SCL-90) como entre quienes no; casi todos los temas iban con más síntomas. Es una relación, no una causa (Li y colaboradores, 2023).
Lo que no cuadra
Que sea el sueño más recordado no dice qué significa: Artemidoro y Freud lo leen cada uno a su manera, y en el estudio de Xi'an la relación con los síntomas no es propia de caer: sale en casi todos los temas.
¿Qué sentiste al caer: miedo o alivio de soltarte?
Fuente: Artemidoro de Daldis, Onirocrítica (siglo II), libro I, capítulo 5, en la traducción alemana de Friedrich S. Krauss (1881); Sigmund Freud, La interpretación de los sueños (1900), capítulo V, apartado D («Sueños típicos»); Sigmund Freud, La interpretación de los sueños (1900, con añadidos de ediciones posteriores), capítulo VI, apartado E («La representación por símbolos en el sueño. Otros sueños típicos»); Li y colaboradores, «The relationship between typical dreams and mental health of residents in village-in-city», Sleep Medicine: X (2023).
Imagen del sueño
Volar
Qué se ve
Elevarte del suelo, planear o moverte por el aire sin ayuda.
Artemidoro
Para Artemidoro (siglo II) depende de cómo vueles: cerca del suelo y erguido, buena suerte; muy alto y sin alas, peligro y miedo; con alas, libertad para el esclavo; volar y posarte cuando quieres, facilidad. Lo peor, querer volar y no poder.
Freud
Freud, en ediciones posteriores de su libro de 1900, lo vincula con los juegos de movimiento de la infancia y, en otros casos, con la excitación sexual (la erección), apoyándose en Federn y en Mourly Vold; admite que no lo explica del todo.
Lo que se ha medido
El 36,5 % recordaba haber soñado que volaba o se elevaba al cielo (Li y colaboradores, 2023). Volar figura también entre los temas típicos que midieron Schredl y colaboradores con 444 personas (2004).
Lo que no cuadra
Que mucha gente lo sueñe solo dice que es frecuente. Artemidoro lo lee según cómo se vuela, Freud admite que no lo explica del todo, y las encuestas no preguntan qué significa.
¿Volabas por gusto o huyendo de algo?
Fuente: Artemidoro de Daldis, Onirocrítica (siglo II), libro II, capítulo 68, en la traducción alemana de Friedrich S. Krauss (1881); Sigmund Freud, La interpretación de los sueños (1900), capítulo V, apartado D («Sueños típicos»); Sigmund Freud, La interpretación de los sueños (1900, con añadidos de ediciones posteriores), capítulo VI, apartado E («La representación por símbolos en el sueño. Otros sueños típicos»); Li y colaboradores, «The relationship between typical dreams and mental health of residents in village-in-city», Sleep Medicine: X (2023); Schredl, Ciric, Götz y Wittmann, The Journal of Psychology (2004).
Imagen del sueño
Los dientes
Qué se ve
Que se te caen, se te rompen o te los sacan.
Artemidoro
Artemidoro (siglo II) ve la boca como una casa y los dientes como la gente que vive en ella: arriba, los más importantes; abajo, los demás. Perder un diente es perder a quien representa, aunque cambia según quién sueña: al que debe dinero le anuncia que lo devolverá.
Freud
Freud, en ediciones posteriores de su libro de 1900, llama a estos sueños «de estímulo dental» y, en los hombres, los relaciona con la masturbación de la pubertad: el sueño llevaría a la boca lo que en realidad es del sexo.
Jung
Según una nota de Freud, Jung le comunicó que en las mujeres son sueños de nacimiento (no lo hemos visto en un texto del propio Jung).
Lo que se ha medido
El 28,2 % recordaba haber soñado que perdía dientes (Li y colaboradores, 2023).
Lo que no cuadra
Las encuestas solo cuentan cuánta gente lo sueña. En lo que hemos abierto no hay ningún estudio que explique este sueño en concreto, y Artemidoro, Freud y lo que Freud cuenta de Jung no se parecen en nada.
¿Cómo era el sueño por dentro: dolor, susto o solo extrañeza? ¿Y qué pasaba en tu vida esa semana?
Fuente: Artemidoro de Daldis, Onirocrítica (siglo II), libro I, capítulo 31, en la traducción alemana de Friedrich S. Krauss (1881); Sigmund Freud, La interpretación de los sueños (1900, con añadidos de ediciones posteriores), capítulo VI, apartado E («La representación por símbolos en el sueño. Otros sueños típicos»); Li y colaboradores, «The relationship between typical dreams and mental health of residents in village-in-city», Sleep Medicine: X (2023).
Imagen del sueño
La casa
Qué se ve
Una casa conocida o desconocida, con habitaciones, escaleras, un sótano o un piso de arriba.
Artemidoro
Artemidoro (siglo II) lee las partes de la casa como las personas y los bienes de quien sueña: el dormitorio, su pareja; las despensas, lo que tiene; cada pared, alguien de la familia. Y escribe que lo que nos rodea (la ropa, la casa, un barco) se interpreta igual.
Freud
Freud, en ediciones posteriores de su libro de 1900, escribe que en los sueños las habitaciones suelen representar a la mujer, y que las fachadas por las que uno baja, a menudo con mucho miedo, corresponden a cuerpos humanos de pie; entre sus ejemplos pone también balcones y escaleras.
Jung
Jung (1927) comparó la mente con un edificio: arriba, un piso del siglo XIX; debajo, una planta baja más antigua, un sótano con muros romanos y una cueva de la Edad de Piedra. Vivimos arriba y apenas sabemos lo que hay abajo. Es una imagen suya de la mente, no una regla para soñar casas.
Lo que se ha medido
El 27,8 % recordaba haber soñado que encontraba una habitación nueva en su propia casa (Li y colaboradores, 2023).
Lo que no cuadra
Tres lecturas que no coinciden: la familia y los bienes (Artemidoro), el cuerpo y la sexualidad (Freud), las capas de la mente (Jung). Lo único medido es cuánta gente sueña con una habitación nueva.
¿Reconocías la casa? ¿Qué parte te atraía y cuál te daba miedo?
Fuente: Artemidoro de Daldis, Onirocrítica (siglo II), libro II, capítulo 10, y libro IV, capítulo 30, en la traducción alemana de Friedrich S. Krauss (1881); Sigmund Freud, La interpretación de los sueños (1900, con añadidos de ediciones posteriores), capítulo VI, apartado E («La representación por símbolos en el sueño. Otros sueños típicos»); Carl G. Jung, «La tierra como condición de la psique» (1927), en inglés «Mind and the Earth», en Contributions to Analytical Psychology (1928); Li y colaboradores, «The relationship between typical dreams and mental health of residents in village-in-city», Sleep Medicine: X (2023).
Imagen del sueño
Que te persigan
Qué se ve
Huir de alguien o de algo que te sigue.
Artemidoro
Artemidoro (siglo II) escribe que un toro que te persigue anuncia, a quien es pobre o esclavo, un peligro fuera de lo común o amenazas de los de arriba. Y si te persigue un animal, una persona o un espíritu mientras vuelas, anuncia grandes miedos y peligros.
Jung
Jung (1928) cuenta el caso de una joven muy apegada a su madre, que la había mimado sin medida: en sueños, la madre le salía como bruja, fantasma o demonio que la perseguía. Para él, el inconsciente le hacía la crítica de su madre que ella no veía despierta: una compensación.
Lo que se ha medido
El 44,4 % recordaba haber soñado que lo perseguían sin hacerle daño (Li y colaboradores, 2023).
Lo que no cuadra
Artemidoro lo lee como un aviso de lo que vendrá, Jung (en un caso suyo) como una compensación y Revonsuo como un ensayo. Son lecturas, y la de Revonsuo se publicó con la discusión de otros investigadores: no hay acuerdo sobre para qué soñamos.
¿Llegaste a ver quién o qué te perseguía? ¿Qué pasaría si te dieras la vuelta?
Fuente: Artemidoro de Daldis, Onirocrítica (siglo II), libro II, capítulos 12 y 68, en la traducción alemana de Friedrich S. Krauss (1881); Carl G. Jung, «The Relation between the Ego and the Unconscious», parte II, capítulo I («The Function of the Unconscious»), en Two Essays on Analytical Psychology (Londres, 1928); Li y colaboradores, «The relationship between typical dreams and mental health of residents in village-in-city», Sleep Medicine: X (2023); Revonsuo, «The reinterpretation of dreams: an evolutionary hypothesis of the function of dreaming», Behavioral and Brain Sciences (2000).
Imagen del sueño
La muerte
Qué se ve
Soñar que muere alguien, a veces alguien que sigue vivo, o que mueres tú.
Artemidoro
Para Artemidoro (siglo II), soñar que mueres anuncia un gran cambio según quién sueña: al esclavo, la libertad; al soltero, la boda, porque boda y muerte son los dos grandes giros de la vida; a quien está enfermo o triste, que se librará de lo que le pesa.
Freud
Freud (1900) separa dos casos: si el sueño no duele, esconde otro deseo (como volver a ver a esa persona); si duele, ve un deseo de muerte de origen infantil, ligado a la rivalidad entre hermanos y a los padres.
Jung
Jung (1924) comenta un caso de su alumna Frances Wickes: una niña de 13 años soñó que su madre se ahogaba en la bañera. Lo lee como necesidad de más distancia con una madre que la agobiaba, no como una muerte real, y avisa: una imagen soñada nunca significa lo mismo en circunstancias distintas.
Lo que se ha medido
El 33,3 % recordaba haber soñado que moría alguien que sigue vivo (Li y colaboradores, 2023).
Lo que no cuadra
Soñar la muerte de alguien vivo no es un aviso: en lo que hemos abierto no hay ningún estudio que muestre que los sueños adelanten lo que va a pasar. Las lecturas de Artemidoro, Freud y Jung son teorías, no medidas.
¿Qué sentiste al despertar y cómo estás estos días con esa persona?
Fuente: Artemidoro de Daldis, Onirocrítica (siglo II), libro II, capítulo 49, en la traducción alemana de Friedrich S. Krauss (1881); Sigmund Freud, La interpretación de los sueños (1900), capítulo V, apartado D («Sueños típicos»); Sigmund Freud, La interpretación de los sueños (1900, con añadidos de ediciones posteriores), capítulo VI, apartado E («La representación por símbolos en el sueño. Otros sueños típicos»); Carl G. Jung, conferencias de Londres sobre psicología analítica y educación (1924), en Contributions to Analytical Psychology (1928); Li y colaboradores, «The relationship between typical dreams and mental health of residents in village-in-city», Sleep Medicine: X (2023).
Imagen del sueño
La serpiente
Qué se ve
Una serpiente que aparece, se enrosca, ataca o te mira.
Artemidoro
Para Artemidoro (siglo II), la serpiente anuncia una enfermedad que llega despacio o un enemigo: lo que te haga en el sueño, eso te harán. La gran serpiente de los mitos es otra cosa: el rey, el tiempo (muda la piel y se renueva) y la riqueza (guarda tesoros).
Freud
Freud, en ediciones posteriores de su libro de 1900, escribe que varios animales que los mitos usan como símbolos sexuales lo son también en sueños, y sobre todo la serpiente, que para él es el símbolo más importante del miembro masculino.
Jung
Jung (1924) comenta el sueño de una niña, caso de su alumna Frances Wickes: una gran serpiente salía de debajo de su cama. Para él, desde la Antigüedad es símbolo de peligro: quedar atrapado en sus anillos, tragado o envenenado. En 1912 la leía también como renovación, porque muda la piel.
Lo que se ha medido
El 35,8 % recordaba haber soñado con una serpiente; también con bestias feroces (29,0 %) y con insectos o arañas (29,3 %) (Li y colaboradores, 2023).
Lo que no cuadra
Tres lecturas que no coinciden: enfermedad o enemigo (Artemidoro), símbolo sexual (Freud), peligro o renovación (Jung). Lo único medido es que es un sueño frecuente.
¿Qué hacía la serpiente y qué hiciste tú?
Fuente: Artemidoro de Daldis, Onirocrítica (siglo II), libro II, capítulo 13, en la traducción alemana de Friedrich S. Krauss (1881); Sigmund Freud, La interpretación de los sueños (1900, con añadidos de ediciones posteriores), capítulo VI, apartado E («La representación por símbolos en el sueño. Otros sueños típicos»); Carl G. Jung, conferencias de Londres sobre psicología analítica y educación (1924), en Contributions to Analytical Psychology (1928); Carl G. Jung, Transformaciones y símbolos de la libido (1912), en la traducción inglesa de Beatrice M. Hinkle, Psychology of the Unconscious (1916); Li y colaboradores, «The relationship between typical dreams and mental health of residents in village-in-city», Sleep Medicine: X (2023).
Imagen del sueño
Ir desnudo
Qué se ve
Estar sin ropa, o con la ropa equivocada, entre gente que te mira.
Artemidoro
Artemidoro (siglo II) escribe que desnudarse o perder la ropa en sueños anuncia perder lo que adorna la vida, salvo a pobres, esclavos, presos, endeudados y a quien pasa un apuro: a ellos les anuncia que se quitan de encima sus males.
Freud
Freud (1900) lo cuenta entre los sueños típicos y lo lee como un sueño de exhibición con raíces en la infancia.
Lo que se ha medido
El 28,1 % recordaba haber soñado que estaba desnudo y el 31,0 %, que llevaba ropa inadecuada (Li y colaboradores, 2023; el artículo no dice si era delante de gente).
Lo que no cuadra
Artemidoro lo lee según la vida de quien sueña y Freud, como exhibición; el dato medido solo dice cuánta gente lo recuerda, no qué significa para cada uno.
¿Te daba vergüenza a ti, o a los demás les daba igual?
Fuente: Artemidoro de Daldis, Onirocrítica (siglo II), libro II, capítulo 3, en la traducción alemana de Friedrich S. Krauss (1881); Sigmund Freud, La interpretación de los sueños (1900), capítulo V, apartado D («Sueños típicos»); Li y colaboradores, «The relationship between typical dreams and mental health of residents in village-in-city», Sleep Medicine: X (2023).
Imagen del sueño
Un examen
Qué se ve
Presentarte a una prueba para la que no estás preparado, o que ya aprobaste hace años.
Artemidoro
Artemidoro (siglo II) no habla de exámenes. Lo más parecido es soñar que aprendes a leer y escribir: a quien no sabe le anuncia algo bueno, con angustia y fatiga; a quien ya sabe, mala señal, porque esa enseñanza es de niños: quedarse sin ocupación y con angustia.
Freud
Para Freud (1900), nace del miedo infantil al castigo; un colega le hizo ver que solo lo sueñan quienes ya aprobaron, y entonces el sueño consuela («pero si yo ya soy doctor») y, a la vez, reprocha seguir haciendo tonterías.
Lo que se ha medido
El 36,6 % recordaba haber soñado que suspendía un examen, y el 46,4 %, algo de «escuela, profesor y estudio», el segundo tema más recordado (Li y colaboradores, 2023).
Lo que no cuadra
Artemidoro no trata este sueño y solo habla de aprender a leer. La explicación de Freud (el sueño consuela a quien ya aprobó) es una interpretación suya, y la encuesta solo mide cuánta gente recuerda el sueño.
¿Quién te evaluaba y qué temías que viera?
Fuente: Artemidoro de Daldis, Onirocrítica (siglo II), libro I, capítulo 53, en la traducción alemana de Friedrich S. Krauss (1881); Sigmund Freud, La interpretación de los sueños (1900), capítulo V, apartado D («Sueños típicos»); Li y colaboradores, «The relationship between typical dreams and mental health of residents in village-in-city», Sleep Medicine: X (2023).
Imagen del sueño
Llegar tarde o perderse
Qué se ve
Perder el tren, el autobús o el avión, no llegar a tiempo o no encontrar el camino.
Freud
Freud, en ediciones posteriores de su libro de 1900, explica el sueño de perder un tren como un consuelo ante el miedo a morir, y toma «partir de viaje» como símbolo de morir.
Lo que se ha medido
El 36,2 % recordaba haber soñado que llegaba tarde, por ejemplo perdiendo el tren; «perderse» no aparece entre los temas de la tabla (Li y colaboradores, 2023).
Lo que no cuadra
Es un sueño muy habitual, pero solo está medido cuánta gente lo recuerda; la lectura de Freud (consuelo ante la muerte) es interpretación.
¿A dónde ibas y qué pasaba si no llegabas?
Fuente: Sigmund Freud, La interpretación de los sueños (1900, con añadidos de ediciones posteriores), capítulo VI, apartado E («La representación por símbolos en el sueño. Otros sueños típicos»); Li y colaboradores, «The relationship between typical dreams and mental health of residents in village-in-city», Sleep Medicine: X (2023).
Imagen del sueño
Un bebé
Qué se ve
Sostener, cuidar, perder o encontrar a un bebé o a un niño muy pequeño.
Artemidoro
Artemidoro (siglo II) escribe que ver a tus propios hijos pequeños o de pecho trae preocupaciones, porque criar las trae siempre; y que ver niños ajenos, sanos y alegres, trae suerte: anuncia que sacarás adelante algo que ahora aún no da fruto, como los niños, que de mayores harán cosas.
Freud
Freud, en ediciones posteriores de su libro de 1900, escribe que los niños en los sueños significan a menudo los genitales, a los que se llama cariñosamente «el pequeño».
Jung
Jung (1909) cuenta el sueño de Anna, una niña a la que le nació un hermano cuando tenía cuatro años: un arca de Noé llena de animales bebé que se caían todos al abrirse una tapa por debajo. Lo lee como su manera de decir que no creía lo que le habían contado y que intuía por dónde salen los niños.
Lo que no cuadra
Artemidoro lo lee según de quién es el niño, Freud lo lee como símbolo sexual y Jung comenta el sueño de una niña pequeña; en lo que hemos abierto no hay datos medidos sobre bebés. Cualquier otra lectura es una opinión.
¿Qué necesitaba el bebé y quién se ocupaba de él?
Fuente: Artemidoro de Daldis, Onirocrítica (siglo II), libro I, capítulo 15, en la traducción alemana de Friedrich S. Krauss (1881); Sigmund Freud, La interpretación de los sueños (1900, con añadidos de ediciones posteriores), capítulo VI, apartado E («La representación por símbolos en el sueño. Otros sueños típicos»); Carl G. Jung, tercera conferencia de la Universidad Clark (1909), «Experiences concerning the psychic life of the child», en Collected Papers on Analytical Psychology (2.ª edición, 1917).
Fuentes
Para que lo compruebes tú.
Ver las fuentes
Artemidoro de Daldis, Onirocrítica (siglo II), en la traducción alemana completa de Friedrich S. Krauss, Symbolik der Träume (Viena, 1881; de dominio público, digitalizada por la biblioteca BIU Santé de París). En español: La interpretación de los sueños, Gredos, 1989 (no la hemos podido abrir). Los números de capítulo son los de Krauss y pueden variar en uno según la edición.
Sigmund Freud, La interpretación de los sueños (Die Traumdeutung, 1900), edición alemana de S. Fischer (1972) con los añadidos de ediciones posteriores, en el Proyecto Gutenberg-DE: capítulo V (apartado D, sueños típicos) y capítulo VI (apartado E, símbolos y otros sueños típicos).
Carl G. Jung, conferencias de la Universidad Clark (septiembre de 1909), en Collected Papers on Analytical Psychology (segunda edición, 1917; en el Proyecto Gutenberg): la tercera, sobre la vida psíquica del niño.
Carl G. Jung, Transformaciones y símbolos de la libido (1912), en la traducción inglesa de Beatrice M. Hinkle, Psychology of the Unconscious (1916).
Carl G. Jung, Contributions to Analytical Psychology (Londres, 1928; traducción de H. G. y Cary F. Baynes): «Mind and the Earth» (1927) y las conferencias de Londres sobre psicología analítica y educación (1924), con casos de su alumna Frances Wickes.
Carl G. Jung, Two Essays on Analytical Psychology (Londres, 1928; traducción de H. G. y C. F. Baynes): «The Relation between the Ego and the Unconscious», parte II, capítulo I, página 191.
Caifang Zhu, «Jung on the Nature and Interpretation of Dreams: A Developmental Delineation with Cognitive Neuroscientific Responses», Behavioral Sciences, 2013: resume lo que Jung escribió en 1933, 1934, 1945-1948 y 1961.
Li y colaboradores, «The relationship between typical dreams and mental health of residents in village-in-city», Sleep Medicine: X, 2023: 1.190 personas de Xi'an (China); texto completo en Europe PMC.
M. Schredl, P. Ciric, S. Götz y L. Wittmann, «Typical dreams: stability and gender differences», The Journal of Psychology, 2004 (PubMed).
A. Revonsuo, «The reinterpretation of dreams: an evolutionary hypothesis of the function of dreaming», Behavioral and Brain Sciences, 2000 (PubMed).
Los textos de cada ficha son un resumen nuestro; las palabras exactas, en cada fuente.