Qué es
Soñar es vivir imágenes, sonidos y emociones mientras duermes. Ocurre en ciclos a lo largo de la noche y, aunque se ha estudiado sobre todo en la fase de los ojos rápidos (REM), también ocurre fuera de ella.
Para leer
Toca un libro para sacarlo de la estantería.
La interpretación de los sueños
Artemidoro de DaldisEl tratado griego del siglo II para interpretar sueños (la Onirocrítica), en español.
Es un libro de su época y de su cultura, no una guía para hoy. Esta edición no la hemos abierto: para la web lo leímos en la traducción alemana de Krauss (1881).
Gredos (Biblioteca Clásica Gredos, n.º 128; 1989); reeditado por Alianza Editorial en 2021. Introducción, traducción y notas de Elisa Ruiz García. Original: Oneirocritica, siglo II.
La interpretación de los sueños
Sigmund FreudEl libro de 1900 donde Freud propone que el sueño es un deseo que se cumple disfrazado. De aquí salen las fichas de Freud de «Los símbolos del sueño».
Es una teoría de 1900 con añadidos de ediciones posteriores; sus lecturas de los símbolos son suyas y de su escuela, no un resultado medido.
Alianza Editorial: primera edición en El libro de bolsillo en 1966; tercera edición, en dos tomos, en 2011. Traducción de Luis López-Ballesteros y de Torres. Original: Die Traumdeutung, 1900.
La Odisea
HomeroEn el canto XIX, Penélope habla de las dos puertas de los sueños, la de cuerno y la de marfil: son el dibujo de este tema.
Es un poema, no un estudio: Penélope separa los sueños que se cumplen de los que engañan.
Montaner y Simón (Barcelona, 1910). Traducción directa del griego de Luis Segalá y Estalella; de dominio público, se lee en Wikisource. Reeditada, entre otras, por Mestas Ediciones (2019).
El hombre y sus símbolos
Carl G. Jung y otrosUn libro colectivo de 1964: Jung y cuatro colaboradores explican su manera de entender los símbolos, también los de los sueños.
Es la mirada de Jung y de su escuela: una forma de interpretar, no un resultado medido. Para esta web no lo hemos abierto.
Paidós (2023). Traducción de Luis Escolar Bareño. Primera edición en español: Aguilar, 1966. Original: Man and His Symbols, 1964.
Dos clases de sueño que se alternan: al dormir pasamos por fases con ondas cerebrales distintas. La más estudiada en relación con soñar es la fase REM (siglas inglesas de «movimientos oculares rápidos»); las demás se llaman, en conjunto, no REM. Dement y Kleitman (1957) describieron cómo se alternan en ciclos y su relación con los movimientos de los ojos y el soñar. Según un manual médico de libre acceso, se pasa por todas las fases de 4 a 6 veces cada noche, en ciclos de unos 90 minutos de media (Patel y colaboradores, StatPearls, 2024).4
1953, el descubrimiento: Eugene Aserinsky y Nathaniel Kleitman publicaron en la revista Science el artículo con el que, según la historia habitual, empieza el estudio de la fase REM. En 1957, Dement y Kleitman (Journal of Experimental Psychology) propusieron usar los movimientos de los ojos como método objetivo para estudiar el soñar.4
También se sueña fuera de la fase REM: en una revisión de muchos estudios, Nielsen (2000) calcula que, al despertar a alguien en fase no REM, cerca de la mitad de las veces cuenta alguna experiencia mental. Siclari y colaboradores (2017) vieron, con un electroencefalograma de alta densidad, que cuando alguien contaba un sueño había menos actividad lenta en una zona de la parte trasera de la corteza, tanto en fase REM como en no REM.
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De dónde viene
Hace más de tres mil años que hay noticias de personas que quieren leer sus sueños. Unos los tomaron por mensajes y otros por engaños, y hubo quien se dedicó a interpretarlos.
Egipto, hacia 1220 a. C.: el papiro Chester Beatty III (Museo Británico, EA 10683), hallado en Deir el-Medina (Tebas), lleva un manual para interpretar sueños escrito en hierático, la escritura cursiva de los escribas. El museo lo fecha en la dinastía XIX; la edición de referencia, con traducción, es la de Alan H. Gardiner (1935).3
Grecia, la Odisea: en el canto XIX, Penélope habla de los sueños con un forastero, que es Ulises disfrazado de mendigo. En la traducción de Luis Segalá y Estalella (1910): «¡Huésped! Hay sueños inescrutables y de lenguaje oscuro, y no se cumple todo lo que anuncian a los hombres. Existen dos puertas para los leves sueños: una, construida de cuerno; y otra, de marfil. Los que vienen por el bruñido marfil nos engañan, trayéndonos palabras sin efecto; y los que salen por el pulimentado cuerno anuncian, al mortal que los ve, cosas que realmente han de cumplirse.» Son las dos puertas del dibujo de este tema (hemos modernizado la ortografía de la cita).
Artemidoro de Daldis, siglo II: escribió en griego la Onirocrítica, un tratado para interpretar sueños (en español, La interpretación de los sueños, Gredos, 1989; traducción de Elisa Ruiz García). Esa edición no la hemos podido abrir: lo hemos leído en la traducción alemana completa de Friedrich S. Krauss (1881). Artemidoro pide que quien interpreta sepa quién sueña (su oficio, su dinero, su salud y su edad), porque el mismo sueño anuncia cosas distintas a un esclavo, a un rico o a un enfermo. Lo que dice de once de las doce imágenes (de la del examen, lo más parecido) está en Los símbolos del sueño.9
El Talmud de Babilonia: el tratado Berajot dedica varias páginas a los sueños (folios 55a a 57b). Dos frases que se leen ahí, traducidas por nosotros del inglés de Sefaria: «Un sueño que no se interpreta es como una carta que no se lee» (Rav Jisdá) y «A una persona solo se le muestra en sueños lo que piensa en su corazón» (Rabí Shmuel bar Najmaní, en nombre de Rabí Yonatán).1
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Por qué significa eso
En el siglo XX los sueños pasaron del oráculo a la mente y al laboratorio. Freud los leyó como deseos disfrazados; Jung, como algo que compensa lo que la mente despierta deja de lado; la ciencia de hoy los mide y todavía discute para qué sirven.
1900, Freud. En La interpretación de los sueños (Die Traumdeutung), Sigmund Freud sostiene que el sueño es un cumplimiento de deseo (así se titula el capítulo III) que aparece deformado (capítulo IV) por un «trabajo del sueño» (capítulo VI). En el capítulo V recoge «sueños típicos» que mucha gente tiene, como ir desnudo, la muerte de personas queridas, los exámenes o caer. Es una teoría suya, no un resultado de laboratorio.7
1916, Jung: la compensación. Carl Gustav Jung defendía que el sueño suele compensar la actitud consciente. En «The Psychology of Dreams» (publicado en inglés en 1916) escribe que en el sueño se ponen en marcha los pensamientos y tendencias que en la vida despierta se reconocen demasiado poco.8
1966, Hall y Van de Castle. Crearon un sistema para contar lo que aparece en los sueños (quién sale, qué hace, qué siente), en The Content Analysis of Dreams. Se sigue usando (por ejemplo, Schredl y Doll, 1998).
1977, Hobson y McCarley. En el American Journal of Psychiatry propusieron la hipótesis de «activación-síntesis»: sus datos sugerían que la fase REM está determinada físicamente por un mecanismo de neuronas del tronco del encéfalo, y que el cerebro «sintetiza» el sueño a partir de esa actividad.5
1981, el sueño lúcido. Es el sueño en el que sabes que estás soñando. LaBerge, Nagel, Dement y Zarcone (1981, Perceptual and Motor Skills) lo comprobaron en 5 personas escogidas: en pleno sueño REM avisaron, con una señal pactada antes de dormir (acciones del sueño que el aparato registraba, como los movimientos de los ojos), de que sabían que estaban soñando. En 2021, cuatro laboratorios (Konkoly y colaboradores, Current Biology) lograron que algunos soñadores lúcidos respondieran dormidos a preguntas sencillas, con señales que se podían medir: hubo respuestas correctas de 6 de las 36 personas estudiadas.5
2000, ¿para qué soñamos? Revonsuo propuso en Behavioral and Brain Sciences que la función biológica de soñar es simular acontecimientos amenazantes, como un ensayo. Es una hipótesis, y la revista la publicó con la discusión de otros investigadores.5
2023, qué se sueña de verdad. Con cuestionarios de «sueños típicos» se cuenta cuánta gente ha soñado cada tema. Li y colaboradores (2023) lo pasaron a 1.190 vecinos de un barrio de Xi'an (China), de unos 20 años de media: lo más recordado fue caer (48,1 %), seguido de escuela, profesor y estudio (46,4 %) y ser perseguido sin daño (44,4 %). Son datos de una sola muestra, joven y china. Los símbolos del sueño parte de estos datos.
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Qué se sabe y qué no
Los sueños dan mucho que pensar, pero varias cosas que se cuentan sobre ellos no se sostienen como se cuentan.
- No cuadra
Lo que no cuadra: «hay un diccionario de sueños que vale para todos». Los hay desde Egipto (el papiro Chester Beatty III), y también el Talmud y Artemidoro dan el sentido de muchas imágenes. Pero no coinciden entre ellos, y en lo que hemos abierto no hay ningún estudio que compruebe que aciertan. Jung avisó en 1924 de que una imagen soñada nunca tiene el mismo sentido en circunstancias distintas, y en 1961 (según Zhu, 2013) escribió que no hay una regla, y menos una ley, para interpretar sueños. Por eso Los símbolos del sueño da varias lecturas de cada imagen, con su autor y su año, y ninguna como «la buena».1,3,8,9
- No cuadra
Lo que no cuadra: «solo se sueña en la fase REM». Se sueña también fuera de ella (Nielsen, 2000; Siclari y colaboradores, 2017), y no hay acuerdo sobre si es el mismo proceso: Nielsen propone que buena parte de esos sueños sea REM «encubierto».
- No cuadra
Lo que no cuadra: «los sueños son sobre todo negativos». Depende de quién lo mida: con el sistema de Hall y Van de Castle salen más emociones negativas que positivas (según la página de Domhoff), pero en un estudio con sueños de diario solo los jueces externos vieron más negativas; quien soñaba las puntuó equilibradas (Schredl y Doll, 1998). La pregunta sigue abierta.10
- No cuadra
Lo que no cuadra: «ya se sabe para qué soñamos». Cada autor da una respuesta distinta: un deseo disfrazado (Freud, 1900), una compensación (Jung), la actividad del tronco del encéfalo que el cerebro convierte en sueño (Hobson y McCarley, 1977) o un ensayo de peligros (Revonsuo, 2000). Aquí se presentan como teorías o hipótesis; ninguna se da por demostrada.5,7,8
- No cuadra
Lo que no cuadra: «la teoría senoi». En 1951, Kilton Stewart atribuyó a los senoi, un pueblo de Malasia, una manera de controlar los sueños para tener menos miedo y más placer. G. William Domhoff la revisó (1985 y 2003) con lo que encontraron los antropólogos que vivieron con ellos, como Robert Dentan desde 1962, y concluyó que los senoi no practican la «teoría senoi».10
- No cuadra
Lo que no cuadra: «los sueños premonitorios». En lo que hemos abierto no hay ningún estudio que muestre que los sueños adelanten lo que va a pasar. Una cuenta nuestra, no un estudio: cuando tanta gente sueña lo mismo (el 33,3 % de las personas de Xi'an recordaba haber soñado que moría alguien que sigue vivo), no tiene nada de raro que alguna vez coincida con algo que pasa.
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Cómo trabajarlo
Para mirar tus sueños, lo primero es apuntarlos. No hace falta interpretarlos: basta con anotar lo que recuerdas, con la fecha, y ver si algo se repite.
Cómo lo hacen quienes los estudian: con un diario de sueños de varios días; por ejemplo, 14 días con 444 personas (Schredl y Reinhard, 2008). En ese estudio, cuánto se dormía influía en cuánto se recordaba.
Apúntalo nada más despertar: el sueño se olvida al despertar (Freud dedicó a ello un apartado de su libro, en el capítulo I). En lo que hemos abierto no hay ningún estudio que pruebe que llevar un diario haga recordar más; sirve para tener algo que mirar.7
Qué anotar (consejo práctico, no de un estudio): la fecha; qué ves, qué haces y qué sientes en el sueño y al despertar; y, aparte, qué te recuerda cada imagen. Jung proponía ir asociando ideas a partir de cada imagen (1934, según Zhu, 2013). Después puedes mirar Los símbolos del sueño, pero sin buscar «la respuesta».8
No te fíes de uno o dos: en un estudio con personas mayores hicieron falta unos 20 sueños para medir con fiabilidad cosas como lo raro del sueño o su tono emocional (Schredl y colaboradores, 2001).
Pregúntate: ¿qué sueño se repite en ti, y qué estaba pasando en tu vida cuando empezó?
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Fuentes
Para que lo compruebes tú.
Talmud de Babilonia, tratado Berajot, folios 55a a 57b (Sefaria): seguimos las frases en inglés y las traducimos nosotros; no hemos comprobado en qué folio exacto está cada una.
Citada en los pasos II y IV
Homero, La Odisea, canto XIX, traducción de Luis Segalá y Estalella (Montaner y Simón, 1910; se lee en Wikisource).
Lectura general
Papiro Chester Beatty III (Museo Británico, EA 10683): ficha del museo, leída en una copia del Internet Archive (2024). Alan H. Gardiner, Hieratic Papyri in the British Museum, 3rd Series (1935), sin abrir.
Citada en los pasos II y IV
Patel y colaboradores, StatPearls (2024). Aserinsky y Kleitman, Science (1953). Dement y Kleitman, Journal of Experimental Psychology y Electroencephalography and Clinical Neurophysiology (1957), solo sus fichas.
Citada en el paso I
Hobson y McCarley, American Journal of Psychiatry (1977). Nielsen y Revonsuo, Behavioral and Brain Sciences (2000). Siclari y colaboradores, Nature Neuroscience (2017). LaBerge y colaboradores, Perceptual and Motor Skills (1981). Konkoly y colaboradores, Current Biology (2021).
Citada en los pasos III y IV
Li y colaboradores, Sleep Medicine: X (2023; texto completo). Schredl y Doll, Consciousness and Cognition (1998). Schredl y colaboradores, Consciousness and Cognition (2001). Schredl y Reinhard, Perceptual and Motor Skills (2008).
Lectura general
Sigmund Freud, Die Traumdeutung (1900), edición de S. Fischer (1972) en el Proyecto Gutenberg-DE: los títulos de los capítulos y los capítulos V y VI.
Citada en los pasos III, IV y V
Carl G. Jung, «The Psychology of Dreams», en Collected Papers on Analytical Psychology (1916; Proyecto Gutenberg), y sus conferencias de Londres de 1924, en Contributions to Analytical Psychology (1928). Caifang Zhu, Behavioral Sciences (2013): lo que dice de Jung en 1934 y 1961.
Citada en los pasos III, IV y V
Artemidoro de Daldis, Onirocrítica (siglo II), en la traducción alemana de Friedrich S. Krauss, Symbolik der Träume (Viena, 1881; de dominio público). De la edición de Gredos (1989), solo la ficha del catálogo.
Citada en los pasos II y IV
G. William Domhoff, «Senoi Dream Theory Revisited» (2003, puesta al día de su libro de 1985) y su página sobre el sistema de Hall y Van de Castle (Universidad de California en Santa Cruz; copias del Internet Archive).
Citada en el paso IV
Un aviso: de los estudios hemos leído sus resúmenes, salvo el de Li y colaboradores. No hemos podido comprobar en su original la cifra de 90 minutos, ni hemos abierto por dentro los artículos de Dement y Kleitman (1957), los libros de Hall y Van de Castle (1966) y de Domhoff (1985), el texto griego de Artemidoro ni la edición de Gardiner. De Jung, lo de 1934 y 1961 sale de un resumen, no de sus textos. Lo que se dice de Freud sale de los capítulos V y VI y de los títulos de los demás.
Lectura general
Nakkai
