Qué es
Mirar la mano entera: su forma, los dedos, las partes carnosas de la palma (los montes) y las líneas, en las dos manos.
Para leer
Toca un libro para sacarlo de la estantería.
Quiromancia para todos
Cheiro (William John Warner, 1866-1936)El manual para empezar, escrito por el quiromante más famoso de su época: la forma de la mano, los dedos, los montes y las líneas.
Cheiro mezclaba la lectura de la mano con la adivinación. Léelo como la tradición que es.
En español: Ediciones Obelisco, 2016. Traducción de Raquel Mosquera García.
The Book of the Hand
Fred GettingsLa historia de la quiromancia, contada con ilustraciones: de dónde viene y cómo ha cambiado.
Paul Hamlyn, Londres, 1965. Sin edición en español.
The Human Hand
Charlotte WolffUna médica y psicóloga que miró la mano desde la psicología, no desde la adivinación. El contrapunto a Cheiro.
Methuen, Londres, 1942. Sin edición en español.
La forma: si la palma es cuadrada o alargada y si los dedos son cortos o largos. Fred Gettings lo ordenó en cuatro elementos: tierra, aire, fuego y agua.5
Los dedos llevan nombres de planetas: el índice es Júpiter, el corazón Saturno, el anular Apolo (el Sol) y el meñique Mercurio.
Los montes son las partes carnosas de la palma, con los mismos nombres, más Venus en la base del pulgar y la Luna enfrente.
Las líneas: tres principales, la de la vida, la de la cabeza y la del corazón, y otras secundarias que pueden faltar.
Las dos manos: según la tradición, la que no usas muestra lo que traes y la que usas, lo que has hecho con ello.
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De dónde viene
Es muy antigua y aparece en muchas culturas, de la India a Grecia. La quiromancia que se lee hoy en Occidente la ordenaron Cheiro y Benham hacia 1900.
En la India forma parte de una tradición antigua de lectura del cuerpo. En Grecia, Aristóteles ya se fijó en las líneas de la mano.
En la Edad Media y el Renacimiento circularon tratados de quiromancia en Europa, como el de Johannes Hartlieb, del siglo XV, y se mezcló con la astrología: de ahí los nombres de planetas.1
Hacia 1900, Cheiro (William John Warner, 1894) y William G. Benham (1900) escribieron los libros de los que sale casi toda la quiromancia de hoy.2,3
En el siglo XX llegaron otras miradas: la psicóloga Charlotte Wolff (1942) estudió la mano desde la psicología; Gettings (1965) la ordenó por elementos; Johnny Fincham (2005) quitó la parte fatalista.4,5,6
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Por qué significa eso
Por analogía: la mano es con lo que hacemos y tocamos el mundo, y cada zona se asoció a un planeta y a lo que ese planeta representa.
Los nombres de planetas vienen de cuando quiromancia y astrología iban juntas: el índice, el dedo que señala y manda, se dio a Júpiter; el meñique, pequeño y ágil, a Mercurio.
Las líneas se leyeron por donde pasan: la de la vida rodea el pulgar, la parte más carnosa y fuerte de la mano; la del corazón queda arriba, bajo los dedos; la de la cabeza, en medio.
Lo corporal tiene otro origen, más sencillo: los callos, la fuerza, la tensión o las uñas dicen de verdad cómo usas las manos y cómo estás.
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Qué se sabe y qué no
Cuándo se forman las líneas y cuáles cambian se sabe. Que digan tu carácter o tu futuro no se ha demostrado. Y la línea de la vida no dice cuánto vivirás.
Lo que se sabe: las tres líneas principales son pliegues de flexión y se forman antes de nacer, entre las semanas 7 y 14 de embarazo. Cambian poco a lo largo de la vida. Las líneas finas sí aparecen, se borran o se marcan con los años y el uso.
Las huellas se forman entre el tercer y el cuarto mes de embarazo y no cambian nunca.
El pliegue único (cuando la línea de la cabeza y la del corazón son una sola) lo tiene una de cada cincuenta o cien personas. Es más frecuente en algunas condiciones genéticas, y por eso los médicos lo miran; por sí solo no significa nada.
- No cuadra
Lo que no cuadra: no hay pruebas de que la mano prediga el carácter ni el futuro. Y que el monte de Júpiter «cuadre» con tu Júpiter es una coincidencia que viene de los nombres, no un dato. No me creas: mira tus manos y compáralas con tu vida.
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Cómo trabajarlo
Mira tus dos manos con calma y con buena luz, empezando por lo corporal, y lee lo simbólico como preguntas.
Empieza por lo real: ¿dónde tienes callos?, ¿tienes las manos tensas en reposo?, ¿cómo están tus uñas? Eso habla de tu trabajo y de tus hábitos.
Compara tus dos manos: apunta en qué se parecen y en qué no.
Si haces fotos para compararlas con los años, hazlas siempre igual: de día, sin flash, con la mano relajada y abierta. La luz y el ángulo hacen aparecer y desaparecer líneas.
Pregúntate: ¿qué dicen mis manos de lo que hago cada día?
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Fuentes
Para que lo compruebes tú.
Johannes Hartlieb, Die Kunst Chiromantia (siglo XV): uno de los primeros tratados impresos en Europa.
Citada en el paso II
Cheiro (William John Warner), Language of the Hand (1894).
Citada en el paso II
William G. Benham, The Laws of Scientific Hand Reading (1900): dedos y montes como tipos planetarios.
Citada en el paso II
Charlotte Wolff, The Human Hand (1942): la mano desde la psicología.
Citada en el paso II
Fred Gettings, The Book of the Hand (1965): las formas de la mano por elementos.
Citada en los pasos I y II
Johnny Fincham, The Spellbinding Power of Palmistry (2005): una quiromancia sin fatalismo.
Citada en el paso II
S. Kimura, Embryologic development of flexion creases (1991): cuándo se forman las líneas de la mano.
Lectura general
Nakkai
