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Símbolo: Qué es el amor

Biblioteca · El amor

Algo que sientes y algo que hacesQué es el amor

El amor no tiene una sola definición. Para unos es algo que sientes: te llega y te mueve. Para otros es algo que haces: una voluntad que se cuida con el tiempo. La ciencia ha medido qué pasa en el cerebro al enamorarse, con grupos pequeños de personas, y varias ideas muy repetidas no se sostienen. Aquí tienes lo que se sabe, quién lo dice y lo que sigue abierto.

Estrella 18 de 7511 minutos6 pasos29 fuentes

Cómo trabajarlo La práctica, a un toque.

Al final de cada paso puedes marcar si te suena, si no te cuadra o si no lo sabes. Se queda solo en este dispositivo.

Con mis palabras

Miconsejo

El amor yo lo veo como la voluntad de esa persona que te ama al usar su libertad y su tiempo invirtiéndolo en ti.

Kaelion

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MedidoSe puede comprobar.
InterpretaciónLenguaje simbólico, no un dato.
No cuadraSe dice como un hecho, pero lo que se sabe no lo respalda.

Qué es

Hay muchas definiciones y no coinciden. Unas lo ven como algo que sientes; otras, como algo que haces. Y quien lo estudia hoy lo parte en piezas.

Para leer

Toca un libro para sacarlo de la estantería.

  • Algo que haces: M. Scott Peck (1978), Erich Fromm (1956) y bell hooks (2000) lo entienden como algo que se hace más que como un sentimiento que te llega: Peck y hooks, como un acto de voluntad; Fromm, como una actividad. Peck lo define como la voluntad de extenderse uno mismo para cuidar el crecimiento espiritual propio o el de otra persona, y escribe que el amor es «un acto de voluntad: una intención y una acción». Fromm escribe que el amor es «una actividad, no un afecto pasivo», con cuatro elementos: cuidado, responsabilidad, respeto y conocimiento. Y hooks cuenta que los teóricos del amor más atentos reconocen que amaríamos mejor si usáramos la palabra como un verbo (traducciones nuestras).1,2

  • Algo que sientes: para Spinoza, en la Ética (1677), el amor es un placer acompañado de la idea de una causa externa: sientes placer y sabes de qué o de quién viene. Añade que decir que amar es querer unirse a lo amado describe una propiedad del amor, no lo que es.4

  • En tres piezas: Sternberg (1986) propone que el amor tiene tres componentes: intimidad (la cercanía), pasión (el impulso romántico y sexual) y decisión o compromiso (decidir que amas y mantenerlo). Cuánto amor hay depende de la fuerza de los tres; qué tipo de amor, de cómo se reparten. Es un modelo teórico, no una medición del amor.5

  • En la filosofía de hoy: la Stanford Encyclopedia of Philosophy reúne cuatro familias de teorías: el amor como unión, como preocupación por el bien del otro por sí mismo, como valoración y como emoción (Helm, revisión de 2021).6

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De dónde viene

Se piensa desde hace más de dos mil años. Platón lo vio como un deseo del bien; Aristóteles, como querer el bien del otro; Pablo lo contó con verbos. La lista de «los cuatro amores» griegos es mucho más reciente.

  • El Banquete de Platón: Aristófanes, un poeta cómico, cuenta que los humanos fueron cortados en dos y que el amor es buscar la otra mitad; antes avisa de que teme que se rían de él. Después Sócrates cuenta lo que le enseñó Diotima: no se busca ni la mitad ni el todo si no son buenos, y lo que se ama es el bien. Para ella, el amor es desear que el bien sea tuyo para siempre.7

  • Aristóteles: en la Ética a Nicómaco (libros VIII y IX) dice que se piensa que la amistad consiste más en amar que en ser amado, y lo prueba con algunas madres que dan a sus hijos a criar a otros y se conforman con verlos bien, aunque ellos no les devuelvan afecto. Y la amistad completa es rara y pide tiempo: según un refrán que cita, no se conoce a nadie hasta haber comido juntos «la sal necesaria».8

  • Pablo: en la Primera carta a los Corintios (13, 4-8) describe el amor casi solo con verbos: en el griego son quince en cuatro versículos (es paciente, es amable, no envidia, no busca lo suyo, no lleva cuenta del mal…). Y termina diciendo que el amor nunca cae (así en el griego; en la Reina-Valera, «nunca deja de ser»).9

  • El budismo: el Karaniya Metta Sutta (Suttanipāta 1.8) propone un amor sin límites, como el de una madre que protegería con su vida a su único hijo, pero para todas las criaturas. Las voces, una al lado de otra, en la página siguiente: Las voces del amor.10

  • Las palabras griegas: la lista de «los cuatro amores» (eros, philia, storge y ágape) se suele asociar al libro de C. S. Lewis Los cuatro amores (1960), que habla del afecto, la amistad, el eros y la caridad; quién la juntó así, sin comprobar. Tsironis (2022) escribe que los límites entre esas palabras son fluidos y a menudo se solapan. Y Lee (1973), según lo recoge Sternberg (1986), propuso seis estilos de amar, no cuatro.5,11,12

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Por qué se siente así

Porque enamorarse activa el cuerpo y el sistema de recompensa del cerebro. Se ha medido en grupos pequeños, y la química no lo explica todo.

  • El cerebro al enamorarse: 17 personas intensamente enamoradas desde hacía entre 1 y 17 meses miraron la foto de su pareja, y se activaron zonas ricas en dopamina, las de la recompensa (Aron y otros, 2005). Los mismos investigadores proponen que el amor romántico es sobre todo un sistema de motivación, más que una emoción (Fisher, Aron y Brown, 2005).

  • Una red propia: Bartels y Zeki (2000), con otras 17 personas, vieron que al mirar a su pareja se activaban unas zonas del cerebro y se desactivaban otras, entre ellas la amígdala (una zona que interviene en la alarma). Sugieren que el amor romántico tiene una red propia.16

  • El cuerpo cambia, y luego vuelve: en 24 recién enamorados, el cortisol (la hormona del estrés) y otras hormonas eran distintos de los de 24 personas que no lo estaban; a los 12-24 meses, las diferencias habían desaparecido. Los autores hablan de cambios pasajeros (Marazziti y Canale, 2004).17

  • Con los años: en 17 personas casadas una media de 21 años, mirar a su pareja activó zonas de recompensa como las del amor reciente. Los autores dicen que esto vale «para algunas personas» (Acevedo y otros, 2012).

  • La oxitocina: en roedores que forman pareja estable interviene en el vínculo, junto con otra hormona, la vasopresina, y la dopamina (Young y Wang, 2004). En personas, estaba más alta en la sangre de 120 enamorados recientes que en la de 43 solteros (Schneiderman y otros, 2012). Lo que hace de verdad en personas está menos claro: lo ves en el paso IV.20,21

  • Lectura nuestra: que el amor se acompañe de química no quiere decir que sea solo química. Todo lo que sientes tiene cuerpo.

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Qué se sabe y qué no

Que enamorarse activa el sistema de recompensa se ha medido, con pocas personas. Pero varias ideas muy repetidas sobre el amor no se sostienen tal cual.

  • Medido

    Lo que se mide: la activación del cerebro y los cambios de hormonas al enamorarse (Aron y otros, 2005; Marazziti y Canale, 2004). Son grupos de 17 a 24 personas, y mirar una foto en un laboratorio no es vivir un amor: es lo que se ha podido medir.17

  • No cuadra

    Lo que no cuadra: «Cada uno tiene su media naranja». La idea de la otra mitad viene del discurso de Aristófanes en el Banquete, un personaje cómico que avisa de que se van a reír de él. En la misma obra, Diotima dice, sin nombrarlo, que no se busca ni la mitad ni el todo si no son buenos. La media naranja es el mito de un personaje de Platón, no la idea de Platón.7

  • No cuadra

    Lo que no cuadra: «El amor dura tres años». La frase parece venir de una novela, El amor dura tres años, de Frédéric Beigbeder (1997). Lo más cercano que se ha medido no mide cuánto dura el amor: unas hormonas que se igualan a los 12-24 meses (Marazziti y Canale, 2004) y un pico de divorcios hacia el cuarto año de matrimonio, en datos de 58 pueblos (Fisher, 1989). Y en parejas largas sí se ha encontrado amor romántico, sin la obsesión del principio, unido a estar satisfecho con la pareja (Acevedo y Aron, 2009, que juntaron 25 estudios).17,25

  • No cuadra

    Lo que no cuadra: «La oxitocina es la hormona del amor». Interviene en el vínculo en animales y sube en los enamorados, pero en personas no está claro que haga lo que se le atribuye. Una revisión concluye que el hallazgo más conocido, que la oxitocina en espray nasal aumenta la confianza, no se ha repetido bien (Nave y otros, 2015). Otra, que los estudios con ese espray tienen pocos participantes y que probablemente la mayoría de sus resultados no son efectos reales (Walum y otros, 2016). Y en hombres aumentó la cooperación con el propio grupo y también la agresión defensiva contra los de fuera (De Dreu y otros, 2010). Ni es solo «del amor» ni actúa sola.22,23,24

  • No cuadra

    Lo que no cuadra: «Los griegos tenían cuatro palabras para el amor». La lista de cuatro se suele asociar a C. S. Lewis (1960; quién la juntó así, sin comprobar). Esas palabras se solapaban (Tsironis, 2022, en un estudio sobre Bizancio), y Lee (1973) propuso seis estilos de amar, que no son un recuento de palabras griegas. La lista ayuda a pensar, pero no viene de los griegos antiguos.11,12

  • No cuadra

    Lo que no cuadra: «Los cinco lenguajes del amor». Vienen del libro de Gary Chapman (1992). Casi no hay estudios sobre ellos, y lo que hay no apoya con fuerza sus tres ideas: que cada persona tiene un lenguaje preferido, que son cinco y que la pareja está más satisfecha si habla el del otro (Impett y otros, 2024). En 67 parejas hubo poca prueba de que coincidir en el lenguaje aumente la satisfacción; pesó más otra cosa: cómo gestiona cada uno sus impulsos y emociones (Bunt y Hazelwood, 2017). Sirve para hablar de cómo muestras el cariño; como teoría, hoy no tiene un respaldo sólido.27,28,29

  • Interpretación

    Lo que se interpreta: «Lo que se apaga es el enamoramiento, no el amor». Es una lectura nuestra de esos estudios: lo que cambia con el tiempo es el enamoramiento intenso, y el amor de pareja sigue de otra manera. Los estudios no miden el amor entero: miden hormonas, imágenes del cerebro y cuestionarios.

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Cómo trabajarlo

El amor no se fuerza: se cultiva. Empieza por mirar qué entiendes tú por amor, y después prueba las prácticas de «Cómo se cultiva».

  • Pregúntate qué entiendes por amor: ¿algo que te pasa o algo que haces? En Las voces del amor tienes ocho respuestas para comparar con la tuya.

  • Dale tiempo: Aristóteles decía que la amistad completa pide tiempo y trato. Lectura nuestra: lo que sientes al principio y lo que construyes con los años son cosas distintas, y las dos cuentan.8

  • Antes de hablar de apego: la palabra tiene tres sentidos y no todos se sueltan. Míralos en El apego.

  • Las prácticas: la bondad amorosa, la atención plena en pareja y la ecuanimidad, paso a paso, con su base y su límite, en Cómo se cultiva.

  • Si el amor duele: si una relación te hace daño o una pérdida te desborda, no estás solo. En Lo que duele tienes cómo dejarte acompañar.

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Fuentes

Para que lo compruebes tú.

  1. M. Scott Peck, The Road Less Traveled (Simon & Schuster, Nueva York, 1978), pp. 81 y 83 de la edición de bolsillo (Touchstone), vista en Internet Archive.

    Citada en el paso I

  2. Erich Fromm, The Art of Loving (Harper & Brothers, Nueva York, 1956), pp. 22 y 26, en el ejemplar de Internet Archive.

    Citada en el paso I

  3. bell hooks, All About Love: New Visions (William Morrow, Nueva York, 2000), capítulo 1, p. 4 de la edición de bolsillo (Perennial, 2001), vista en Internet Archive.

    Lectura general

  4. Spinoza, Ética (1677), parte III, definiciones de los afectos, VI; traducción inglesa de R. H. M. Elwes (Project Gutenberg, n.º 3800).

    Citada en el paso I

  5. R. J. Sternberg, «A triangular theory of love», Psychological Review 93(2), 119-135 (1986).

    Citada en los pasos I y II

  6. B. Helm, «Love», Stanford Encyclopedia of Philosophy (2005; revisión de 2021).

    Citada en el paso I

  7. Platón, Banquete; traducción inglesa de Benjamin Jowett (Project Gutenberg, n.º 1600).

    Citada en los pasos II y IV

  8. Aristóteles, Ética a Nicómaco, libros VIII y IX; traducción inglesa de Project Gutenberg (n.º 8438).

    Citada en los pasos II y V

  9. Primera carta a los Corintios 13, 4-8, en el texto griego de la Society of Biblical Literature y en la traducción inglesa World English Bible.

    Citada en el paso II

  10. Karaniya Metta Sutta (Suttanipāta 1.8), traducción de Bhikkhu Sujato, en SuttaCentral.

    Citada en el paso II

  11. C. S. Lewis, The Four Loves (1960): vistos los títulos de sus capítulos (Affection, Friendship, Eros, Charity) y algunos fragmentos en Internet Archive; el libro, sin leer entero.

    Citada en los pasos II y IV

  12. N. Tsironis, «Storge», en Managing Emotion in Byzantium (Routledge, 2022), pp. 184-213.

    Citada en los pasos II y IV

  13. J. A. Lee, Colours of Love (1973), según lo recoge Sternberg (1986).

    Lectura general

  14. Aron, Fisher, Mashek, Strong, Li y Brown, Journal of Neurophysiology 94(1), 327-337 (2005): 17 personas enamoradas.

    Lectura general

  15. Fisher, Aron y Brown, «Romantic love: an fMRI study of a neural mechanism for mate choice», Journal of Comparative Neurology 493(1), 58-62 (2005).

    Lectura general

  16. Bartels y Zeki, NeuroReport 11(17), 3829-3834 (2000).

    Citada en el paso III

  17. Marazziti y Canale, Psychoneuroendocrinology 29(7), 931-936 (2004): 24 recién enamorados y 24 que no lo estaban.

    Citada en los pasos III y IV

  18. Acevedo, Aron, Fisher y Brown, Social Cognitive and Affective Neuroscience 7(2), 145-159 (2012).

    Lectura general

  19. Acevedo y Aron, «Does a long-term relationship kill romantic love?», Review of General Psychology 13(1), 59-65 (2009).

    Lectura general

  20. Young y Wang, Nature Neuroscience 7(10), 1048-1054 (2004).

    Citada en el paso III

  21. Schneiderman y otros, Psychoneuroendocrinology 37(8), 1277-1285 (2012).

    Citada en el paso III

  22. Nave, Camerer y McCullough, Perspectives on Psychological Science 10(6), 772-789 (2015).

    Citada en el paso IV

  23. Walum, Waldman y Young, Biological Psychiatry 79(3), 251-257 (2016).

    Citada en el paso IV

  24. De Dreu y otros, Science 328(5984), 1408-1411 (2010).

    Citada en el paso IV

  25. Frédéric Beigbeder, L'amour dure trois ans (Grasset, 1997): la novela; visto en el catálogo y en una enciclopedia.

    Citada en el paso IV

  26. H. Fisher, «Evolution of human serial pairbonding», American Journal of Physical Anthropology 78(3), 331-354 (1989).

    Lectura general

  27. Gary Chapman, The 5 Love Languages (Northfield, 1992).

    Citada en el paso IV

  28. Bunt y Hazelwood, Personal Relationships 24(2), 280-290 (2017): 67 parejas.

    Citada en el paso IV

  29. Impett, Park y Muise, Current Directions in Psychological Science 33(2), 87-92 (2024).

    Citada en el paso IV

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