Para empezar por lo fácil
La bondad amorosa
- Siéntate cómodo y respira con calma unos momentos.
- Piensa en alguien a quien quieras sin complicaciones y deséale el bien por dentro: «Que estés bien. Que estés en paz».
- Deséate lo mismo a ti.
- Amplíalo poco a poco: a alguien a quien conoces poco, a alguien con quien te cuesta y, al final, a todos los seres, en todas las direcciones.
- Unos minutos al día. Si un día no sientes nada, también cuenta.
Fuente: Karaniya Metta Sutta (Suttanipāta 1.8) y Dīgha Nikāya 13; estudios de Fredrickson y otros (2008) y Galante y otros (2014). El orden por personas es de manuales posteriores (sin comprobar), y las frases son nuestras.
Lo que no cuadraSe dice que esta meditación funciona mejor que cualquier otra cosa. Frente a quienes no hacían nada, ayudó al bienestar; frente a quienes hacían otra actividad, los resultados no son claros, y los estudios son pequeños.
Para hacerlo con tu pareja
Un rato de atención, juntos
- Elegid un rato tranquilo, sin pantallas, y sentaos uno frente al otro o uno al lado del otro.
- Respirad con calma un par de minutos, cada uno atento a su propia respiración.
- Por turnos, uno cuenta cómo está hoy y el otro escucha sin interrumpir, sin aconsejar y sin juzgar.
- Quien ha escuchado dice con sus palabras lo que ha oído. Después, cambiad.
- Si con esta persona sientes miedo o te hace daño, esta práctica no es para ahora, y no tienes por qué llevarlo solo: habla con alguien de confianza o con un profesional. En Lo que duele tienes por dónde empezar.
Fuente: Voldstad y otros (2025) juntaron 28 estudios de programas de atención plena para parejas. Estos pasos son nuestra manera de proponerlo, no los de un programa concreto.
Lo que no cuadraSe dice que la atención plena arregla la pareja. Sin los estudios con resultados extremos, el efecto en la satisfacción es pequeño, y los propios autores dicen que se puede confiar muy poco en él.
Para querer sin agarrar
La ecuanimidad
- Piensa en alguien a quien quieres mucho.
- Fíjate en lo que deseas para esa persona y en lo que temes perder.
- Deséale el bien y repite por dentro: «Te deseo el bien. Tu vida es tuya».
- Nota qué cambia en ti al decirlo. Si no cambia nada, no pasa nada.
- Si pensar en perder a esa persona te desborda, puedes parar aquí, y no estás solo: en Lo que duele tienes cómo dejarte acompañar.
Fuente: Dīgha Nikāya 13, los cuatro estados sin límites. Los pasos y la frase son nuestra manera de proponerlo.
Lo que no cuadraSe dice que la ecuanimidad es no sentir nada. En los textos va junto al amor, la compasión y la alegría, no en su lugar. Y tiene base en los textos; no hemos encontrado ensayos que la prueben en pareja.